Linfedema y lipedema. ¿Qué son, y en que se diferencian?

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Linfedema y lipedema…Probablemente ni te suenen estos términos, pero para quienes los padecen son un gran problema con el que tienen que lidiar a diario. Si te fijas bien, las dos palabras comparten el término edema, lo que nos da una pista de que existe una hinchazón en alguna parte del cuerpo.

¿De qué se tratan?

LINFEDEMA

Se trata de enfermedad crónica caracterizada por una acumulación de líquido linfático (líquido que existe en el organismo). Se obstruyen los conductos linfáticos y segregan liquido linfático.  La acumulación puede ser completa o parcial y se suele presentar en las extremidades, sobretodo en la parte inferior. Puede estar provocado por diversas circunstancias, como pueden ser causas genéticas, malformaciones, tumoraciones, obstrucciones postquirúrgicas o traumatismos.

El linfedema se puede dividir en tres grupos dependiendo de su distribución, ubicación y aspecto de los vasos linfáticos en la extremidad:

  • Grado 1: Piel blanda, con edema que deja fóvea (al ser presionado deja hendidura y presenta cambio de color). No se observan cambios en los tejidos afectados, apenas es detectable a simple vista y es reversible por la noche o con la elevación del miembro.
  • Grado 2: Piel con edema duro al tacto, no deja fóvea o solo al presionarlo fuertemente. Es irreversible y no cede con la postura (ni por la noche ni al elevar la extremidad).
  • Grado 3: Piel de consistencia dura, con cambios de aspecto, color y gran volumen. Aparecen también depósitos grasos o roturas en la piel con segregación de linfa. Es permanente. En este grupo se incluye la elefantiasis.

LIPEDEMA

En este caso, no hablamos de una acumulación de líquido linfático, sino un cúmulo de grasa y es más bilateral (se presenta en ambos miembros). Su localización más común es en las piernas. Se presenta mayoritariamente en mujeres, según diversos estudios afecta casi al 16% de la población femenina, mientras que en hombres es un 2%.

Se asocia normalmente a problemas hormonales y hereditarios. En este caso, no se produce una insuficiencia venosa ni es un problema circulatorio. Pero, lo que sí que puede ocurrir es que con el tiempo la acumulación de grasa obstruya los conductos linfáticos y puede producir un linfedema secundario, más complejo y difícil de tratar.

Ambas patologías pueden ser tratadas y presentar mejoras muy considerables, drenando la zona mediante masajes suaves, presoterapia y vendajes compresivos. En Vitalys Center hemos tratado varios casos ya que presentan esta patología. Si tú también la sufres o conoces a alguien que la padezca, ponte en contacto con nosotros… ¡os podemos ayudar!

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